
Mirade o que di dela (e de toda Ditea) Xabier Sanmartín no
Correo de hoxe:
Martina Martínez no es nadie en la escena teatral gallega pero el pasado lunes, ante un auditorio lleno, arrancó de las manos ovaciones que volaron lejos. Lo hizo clavando el texto pero también improvisando, como sucedió cuando una lámpara se vino al suelo sin aviso, porque si las lámparas avisaran más que representar una obra de
Alfonso Paso, como
Aquí cheira a morto, estaríamos ante un texto del absurdo, género de culto pero, en general, de menor recorrido. Ese montaje clásico ha abierto el Festival de Teatro Afeccionado
Agustín Magán en Santiago, del que me acordé la noche del lunes viendo el estreno de
Generación D. F., serie de Antena 3 donde un personaje dijo: "Ya sabes, una de esas personas rarísimas, de las que incluso va al teatro...". Sí. Y no, no me hizo gracia aunque ya se sabe que todo gag pide complicidad, y no era el caso. El chiste de ese serial planteado como historias breves hiladas con la voz en off de
Ramón Langa (lo único salvable) ilumina una cueva que aún traga personas, la caverna de la cuarta pared. Vuelvo a Martina, y al resto de componentes de la compañía
amateur Ditea, la más antigua de Galicia, la segunda a nivel peninsular; ella y otros muchos actores aficionados campan estos días por el Aula Sociocultural de Caixa Galicia (21.00 h, entrada libre), dando cuerpo a los nervios del estómago, poniendo en la voz el tembleque de la representación en vivo, la mentira, la fábula que no admite
play, ni
pause, la acción, la narración efímera con sus toses y coces, contratiempos y verdades respiradas codo a codo. Teatro, con 't' de tele, tele, en latín es... lejos. La magia viene de allí.